sábado, 10 de enero de 2015

“Qué mas dá que fume, de algo me tengo que morir”

Bien conocida por toda mi familia y amigos es ya mi lucha frontal y encarnizada contra el tabaco, he llegado a una estado de cero tolerancia, me molesta, me da miedo y me da mucho asco.

No se que persona a la altura de siglo que estamos si viniesen ahora a venderle un producto nuevo e innovador cuyo efecto es mal aliento, ennegrecimiento de los dientes, que se amarilleen las uñas, envejecimiento de la piel, estado de ansiedad cuando no lo consumes, disminución de la capacidad respiratoria, enfermedades respiratorias, otras tantas posibilidades de enfermedades cardíacas, más otros tantos tipos de cáncer y todo por el módico precio de un pastizal, de verdad no se que persona empezaría a consumirlo, alguna habría. El problema es que nos lo vendieron como un producto guay, moderno y que te situaba en la high class, que bonito le quedaba a Audrey, tan elegante, pues lejos de ser elegante ya todos sabemos lo perjudicial que es tanto para el que lo consume como para el que está al lado, ya a nadie le cabe duda e incluso esta mal visto, pero todavía queda la gente que dice, que le da igual de que algo se tiene que morir, y es a esa gente a quien me quiero dirigir. Quien piense que esto por lo que por desgracia para mí tengo que pasar, sin tener nada que ver con el tabaco, es tan fácil como pronunciar “de algo me tengo que morir” se equivoca, esto que para mi va para dos años pero que hay gente que lucha muchísimo mas para nada, es un camino que nadie se imagina, duele, da miedo, paraliza tu vida, la gobierna, sigue doliendo, es desesperanzador, injusto, te hace convivir con realidades tristes que ni te imaginabas, cansa, y sobre todas las cosas causa la angustia de saber porque has llegado aquí, si tu fumas y ya sabes que te llevó a todo esto no imagino que en mi situación pudieses mas que martizarte sabiendo que algún día tuviste la opción de poder evitarlo pero que decidiste encenderte otro pitillo.

Si solo fuese despertarte una mañana, y no estar ,sería más fácil (incluso si no se piensa en la gente que se dejas atrás) pero créeme que no es eso, es mucho mucho más duro, mucho más que dejar de fumar.


B

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